Cerca de 80 chicos en torno del aljibe que escuchan a Doña María Calixta, vestida de época y con abanico en mano. Así comenzó ayer Museo Vivo: Buscando a Prilidiano, una propuesta de la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro con acceso gratuito que durante estas vacaciones de invierno le permitirá a los más chicos, y no tanto, aprender jugando mientras recorren el pintoresco jardín del Museo Pueyrredón, en Rivera Indarte 48, Acassuso.

¿Me ayudan a buscar a mi hijo?, dijo en voz alta Calixta, la esposa del dueño de casa, Juan Martín de Pueyrredón. El ¡sí! al unísono retumbó en el Patio de los Naranjos y las caras de asombro asomaron muy cerca de allí, en el laberinto de boj, cuando el mismísimo Director Supremo de las Provincias del Río de la Plata se asomó con sus botas altas, chaleco y sombrero de paja, como buen pionero de la horticultura romántica del país.

Pueyrredón se presentó con ese rimbombante título (“lo que hoy sería, más o menos, el presidente”, aclaró) y, siguiendo sus consignas, los chicos fueron en busca de las pistas que deberían llevarlos hasta el pequeño Prilidiano.

“Para nosotros es fundamental que los niños se acerquen de un modo entretenido y didáctico al patrimonio del museo, el de las salas y también el que conserva el jardín. Es una de las modalidades más eficaces, haciendo y siendo parte, para que los niños se apropien de este lugar histórico que les pertenece tanto como a los adultos”, expresó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

Entre magnolias y otras especies añosas, los chicos recorrieron metro por metro del laberinto en busca de las pistas, atrapadas como pequeños tesoros, con las que fueron completando el rompecabezas instalado en la galería.

La próxima cita fue con Florentina Ituarte, sobrina de Pueyrredón, presentada por él mismo como una de las mujeres más lindas de Buenos Aires, que cuando vio su primera arruga se encerró en la quinta y nunca más se miró en el espejo. Misteriosa, la señora se asomó por la pesada puerta de madera de la Casa del Chacarero. De negro de pies a cabeza les propuso un canje: las pistas que les faltaban a cambio de frutos de tipa, magnolias y jacaranda, indispensables para preparar una poción con la que recuperaría la belleza.

Chicos y grandes llenaron la olla con los frutos encontrados en el parque y, con la pista de Florentina, completaron el rompecabezas con la imagen del lugar exacto en el que supuestamente estaba escondido Prilidiano.

“Es el tercer año que venimos a las actividades de vacaciones de invierno. Mis nietas siempre me dicen: ¿Cuando vamos a volver al museo? Los felicito, originales, didácticas”, comentó la vecina porteña María Elisa González, con la mano colmada de frutos para colaborar con Milena (10) y Bianca (7).

“Vinimos a la mañana, comimos algo y volvimos. Fabuloso cómo los chicos aprenden”, dijo Eduardo Bardoneschi, de Vicente López, junto a su nieta Belén, que regresará con sus primas de Bella Vista y dejó la quinta con dos regalitos de Juan Martín, el librito sobre el museo en la mano y el chocolate en la panza.

¿Lo habrán encontrado?… los martes y jueves de las vacaciones, a las 15, lo seguimos buscando ¿Nos ayudas?

Museo Vivo: Buscando a Prilidiano está producida y dirigida por el Área Educativa del Museo Pueyrredón. Se suspende por lluvia. Gratis. 4512-3129/3131 / www.museopueyrredon.org.ar