Cartones en el piso, una treintena de chicos en grupos a su alrededor, y pinturas y pinceles en el centro listos para ser usados. Una postal de ayer por la tarde, cuando La Fuerza de la máscara, como parte de la agenda gratuita de vacaciones de invierno de la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro,  desembarcó en la Casa de Cultura de Boulogne para invitar a los más pequeños a crear, pegar, cortar, pintar, jugar y bailar.

“Es un taller que tuvo muchísima convocatoria en nuestro último festival de Puertas Adentro y que en sus tres presentaciones en la agenda de las vacaciones de invierno, en las Casas de Cultura de Martínez, Beccar y Boulogne, siguió siendo un éxito al reunir en total a más de 150 chicos”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria General de Cultura de San Isidro.

El baile inicial de las artistas Paula Bladimirsquy y Leticia Prone, ambas de Beccar y coordinadoras de la actividad, con enormes máscaras cubriéndoles el rostro y al ritmo de los tambores, fue inspirador para que la sede de Av. Avelino Rolón 2315 se convirtiera en una gran fábrica de máscaras.

Con trozos de cartón y pegamento en mano, cada cual fue armando su pieza. De todas las formas y tamaños. Luego fue el momento de los pinceles y las temperas y acrílicos diluidos. Todo ocurrió en el piso, entre manchitas de distintos colores que no tardaron en llegar a baldosas y manos.

“La idea es construir una máscara a partir de la resignifación de algunos materiales, en este caso el cartón, evocando las fuerzas de la naturaleza que los habitantes primitivos representaban en sus artesanías y arte. Así, a partir de la técnica del ensamble y del juego van apareciendo cosas muy originales. ¿Cómo nos resultó participar de la agenda de vacaciones? Estamos alucinadas con las tres presentaciones, una más linda que la otra”, aseguró Bladimirsquy.

Dicho y hecho. Multiplicidad de ojos, grandes y chicos, brazos que salían de la cabeza, barbas y chivas, plumas y cuernos, personajes varios y animales. Todo plasmado en las máscaras, tras casi una hora y media de taller y con un entusiasmo contagioso.

“Me pareció una propuesta interesante para las vacaciones, muy creativa”, dijo el profesor de Educación Física Pablo Figueroa, que incluyó al taller como una salida más de la colonia de vacaciones de su colegio, el Leonardo Da Vinci, a diez cuadras de distancia, mientras sus 14 alumnos, de entre 3 y 7 años, no abandonaban el pincel.

No muy lejos, Delfina (5), Benjamín (9), Martina (9) y Julián (5) mostraban orgullosos sus creaciones. “El año pasado elegimos de la agenda municipal las obras de teatro, pero esta vez optamos por talleres. A los cuatro les encanta pintar…entonces, ¿qué mejor que ponerse a pintar un día de lluvia?”, expresó sonriente la vecina del barrio Mariana López, mamá de los dos primeros y tía de los restantes, que también dejó sus pinceladas.

Para el final, los tambores volvieron a convocar al baile, ya con las máscaras terminadas, cubriendo las caras de los chicos. No faltaron algunos sonidos de la naturaleza, aullidos de animales, algunos saltos y, seguramente, muchas risas escondidas detrás de las coloridas piezas.

+El calendario completo de las vacaciones de invierno en sanisidrocultura.org