A poco del año próximo, Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, hace un balance de la gestión 2019, que por primera vez superó la barrera de los 500.000 espectadores, profundizó el concepto de territorialidad y propició conversaciones relevantes con las distintas identidades que conforman los barrios del municipio. Y también adelantó algunas de las novedades que vendrán con el 2020.

“Fue muy importante habernos dado cuenta desde un principio que 2019 iba a ser de mucha discusión y con algún cimbronazo económico. Esto nos llevó a conversar mucho más con el resto del gobierno municipal, a hacer después del primer trimestre algunas previsiones presupuestarias y a gestionar de una manera muy cuidadosa para poder llegar al concierto Villancicos en Navidad, que cierra la actividad anual, con todo funcionando, una cifra total de público de 528.000, entre espectadores, visitantes y participantes, y las velas izadas”.

-¿Cómo se ajusta sin afectar la calidad artística de las propuestas?

-Lo que hicimos fue decidir cuáles eran las actividades estratégicas y de mucho valor, aquellas que no debíamos dejar de hacer para seguir defendiendo estas ideas de territorio, integración, exploración de las diferentes identidades y de servir a un público muy diverso. Preservamos, creo yo con mucho éxito, lo que para nosotros es el corazón de nuestra gestión, a partir de un presupuesto ajustado y con un equipo que desde siempre fue reducido y eficiente.

Si bien la cantidad de actividades anuales es enorme, Jaureguiberry comienza con dos programas que considera importantes porque refuerzan un concepto central en la gestión, la territorialidad.

“De pies a cabeza se desarrolla en los barrios vulnerables de San Isidro y está compuesto de circo, ajedrez, percusión y Danza cuentos, una actividad que les permite a los chicos y chicas poner en palabras sus emociones. Comienza con el cuerpo, sigue con el dibujo y se termina verbalizando aquello que de otro modo resultaría mucho más complejo expresar. La otra actividad es La Casa Invita, en las Casas de Cultura de  los barrios, que abrieron sus puertas de noche para llevar adelante un ciclo de teatro y Una que sepamos todos, a micrófono abierto. Además, por la tarde, rondas de juegos de mesa para todas las edades. En los tres casos, a cargo de los profesores de las respectivas Casas, incluida la gastronomía que acompañó a cada una de las actividades.

“Nos interesan los modelos participativos y en 360°, porque producen un doble efecto de creación de comunidad. Esto ocurre claramente en las fiestas de las localidades, como Alboroto en Boulgone, la Piñata de Villa Adelina, La Romería en Beccar, el Pic Nic de Martínez y Fiesta Y en La Horqueta, donde los vecinos reconocen a los artistas que suben al escenario, a los productores gastronómicos que cocinan, a los emprendedores que exhiben sus productos, y a los gestores culturales o educativos que nos enseñan sus iniciativas, porque son todos del mismo barrio. Un modelo que fue posible por el exhaustivo mapeo que hicimos de los talentos de cada uno de estos barrios para que esas fiestas reflejen genuinamente la riqueza de cada lugar”.

 -Poner la lupa en cada rincón del barrio, como sucede en Puertas del Bajo y Puertas Adentro, donde cada año aparecen nuevos artistas

-Vecinos que descubren artistas y artistas que se descubren entre ellos. Siempre decimos que para nosotros los artistas son el rulemán, la polea de transmisión, la excusa para que ciertas conversaciones ocurran. Ellos conocen este mecanismo y son nuestros cómplices. La meta es que la gente se reúna, reflexione y encuentre algo de su naturaleza humana y espiritual puesta en juego en nuestros dispositivos. A su vez, el placer de que esa unión se dé en el espacio público, habitando la ciudad. Realmente, son muchas operaciones en una. Yo siempre digo que algunos de nuestros gestos son engañosamente simples.

Operaciones diseñadas y producidas para encontrarse, brillar, pensar y crecer en comunidad. Nuevas sinergias, conversaciones que fluyen en diversos tonos. Y el arte dando vueltas. “Cuando el arte es bueno, es muy efectivo. Uno no tiene que ser un experto para disfrutar a Beethoven. Su arte es de tal belleza y orden que conmueve fácilmente. Todos estamos preparados para ser conmovidos por estos signos del arte, y cuando la cosa se pone más compleja, como ocurre con el arte contemporáneo, tenemos dispositivos como Central de Procesos, que tuvo un gran 2019 con dos artistas excepcionales, Sebastián Gordín y Joaquín Fargas, y muchísimo público”.

Un púbico que, a tono con Central de Procesos, fue invitado a participar de dos experiencias que los hizo transitar por los procesos de creación de ambos artistas, con los elementos que ellos mismos usan y bajo su guía.

“Central está pensada para que el público, a través de la experiencia, se vaya formando y comprendido el proceso material y, sobre todo, poético de los artistas. Una iniciativa que les habla a chicos de sala de 5 años, a gente adulta muy informada, al público que recién se inicia en el arte contemporáneo y a otros artistas, y que además trascendió San Isidro, viajó a congresos del mundo y ya debe estar siendo copiada. Las ideas están para eso, para que inspiren y sean imitadas por otros”, sostiene la funcionaria.

A su vez, 2019 trajo certezas, como la consolidación de dos ciclos nacidos en 2017. “Platea Abierta trajo lo mejor del teatro off porteño a San Isidro y ofreció tras la función una charla del público con el elenco. Un intercambio riquísimo que, una vez más, puso en juego los resortes materiales y poéticos de los artistas. Por otro lado, Workshops de Letras, que acercó a los mejores escritores de nuestra generación, Martín Kohan, Romina Paula, Osqui Guzmán, Margarita García Robayo y muchos otros, que generaron instancias de escritura tanto en colegas como en participantes que se están iniciando en la escritura”.

Apoyar, incentivar, acompañar. Conceptos presentes en la gestión. Es lo que sucede con el Premio Municipal de Literatura Manuel Mujica Láinez, que entrega dinero en efectivo, publica una antología anual con los diez mejores cuentos de cada edición y en 2019 recibió 2000 trabajos de todo el país y del exterior, en una curva siempre ascendente en materia de inscriptos.

“Nuestro premio Kenneth Kemble, en homenaje al artista de Martínez que revolucionó el arte pictórico en los años 50, es prácticamente el único del país en materia de artes visuales que beca la producción de obra. Financiamos el riesgo y la experimentación de tres proyectos por edición -explica Jaureguiberry- y acompañamos a los ganadores en la concreción de su obra en un camino donde hay mucho espacio para equivocarse”.

En sintonía, el premio San Isidro Te Escucha, orientado a la música (más específicamente al rock y sus variantes), que le permite a la banda ganadora, siempre acompañada por especialistas, grabar su primer CD y videoclip, colocar su material en streaming y, además, subir a escenarios privilegiados en los festivales de la propia subsecretaría.

“El artista necesita ser acompañado, sobre todo en este país donde es muy complejo dedicarse a las artes y son poquísimas las instancias de seguimiento o tutorías. Pero no lo hacemos para que nos agradezcan –sostiene Jaureguiberry-, sino porque realmente es nuestro deber, trabajamos de eso”.

-San Isidro no se la hace fácil al artista porque lo compromete a repensar su obra, asumir nuevos riesgos y correr límites.

-¡Trabajan muchísimo nuestros artistas! y en general aceptan el desafío con mucho placer porque como buenos artistas están habituados a ir siempre un poco más allá. Es un mecanismo que se da en Central de Procesos, en el Festival de Cine y Música, donde los músicos componen especialmente para películas mudas y sólo para una función, y también en la Feria Leer, que en cada edición impulsa a los escritores a reflexionar sobre un tema específico.

-¿Cómo hizo Leer para tener tanto éxito en sólo dos ediciones?

-Siempre supimos que no teníamos que imitar ni competir con nadie, menos aún con la Ciudad de Buenos Aires, donde se asientan dos gestiones culturales enormes, la del gobierno porteño y la nacional, muy concentrada en esa ciudad. Apuntamos a la escala humana, que es lo que ellos no hacen, a la cercanía, lo doméstico. Al visitante de Leer le fascina escuchar a su escritor preferido y tras la conferencia cruzárselo en el patio de comidas comiendo un sándwich de chorizo y terminar hablando de fútbol. Luego fue clave aliarnos con gente de nuestro lugar, experta y legítima, como Fernando Pérez Morales, nuestro librero y editor del sello Notanpuan.

Alianzas que también aparecen en el resto de los festivales, con el maestro Francisco Varela en el Festival El Camino del Santo (música clásica), con Hernán Román en San Isidro Jazz y Más, y con el chef Diego García Tedesco en Bocas Abiertas. A su vez, el Festival de Cine y Música, en coordinación con la Fundación Cinemateca Argentina y Parador Konex en San Isidro, junto con Ciudad Cultural Konex. Sumado a esa unión de voluntades, dos sponsors de peso, el BBVA con San Isidro Jazz y Más, y el Grupo Asegurador de La Segunda con Cine y Música, El Camino del Santo y muestras temporarias como [IN] Visibles, en el Museo Pueyrredón.

-[IN] Visibles fue uno de los hitos de 2019 al abrir un debate nacional necesario y relevante, ¿cómo surgió?

-En 2018, con motivo de organizar una sala nueva, la Sala Uno, la de interpretación, en la etapa investigativa encontramos en el Archivo General de la Nación un documento de Telechea, una testamentaria en la que figuraban los nombres y la descripción de las tareas que a fines del siglo XVIII hacían los esclavizados que vivían en la quinta. Nos impactó enormemente la idea de esos africanos capturados, traídos a la fuerza y vendidos como esclavos en un mercado, y que en esos documentos aparecieran incluso con nombre español y con una tasación específica, como un caballo, un arado o una vaca. Al repasar esos documentos que dan cuenta de la importancia que tuvieron los esclavizados en la vida doméstica y en la economía de la casa enseguida surgió el interrogante, ¿qué pasó con los negros, que ya no se ven? o, mejor dicho, ¿qué pasó con los blancos que habiendo afroargentinos no los asumimos como tales?

“En la primera sala -sigue Jaureguiberry- estaban representados los afrodescendientes de hoy del tronco colonial, y más adelante no sólo la historia política y económica de la esclavitud en el Río de la Plata, sino también una mirada sobre qué hizo el mundo del arte con ellos, de qué modo los negros estaban representados en la pintura del siglo XIX. Una muestra que nos permitió recuperar linajes e historias que nos ayudarán a asumirnos como una nación mestiza en la cual la herencia de los que estaban, de los que vinieron y de los que fueron traídos a la fuerza nos servirá como sedimento para construir una relación plural con la verdad.

-Fue un mérito encontrar esos archivos y no dejarlos pasar.

-Es muy difícil estar alerta todo el tiempo, pero tratamos de no acostumbrar el ojo. Es un ejercicio no quedarnos en la zona de confort y no enamorarnos de lo que nos gusta. En nuestra cabeza siempre está el público y cómo podemos hacer para que a través de la propia experiencia y en comunidad incorpore conocimientos y se conmueva. La vida se completa comprendiéndola y para que eso ocurra necesitamos de nuestros museos que nos cuentan sobre nuestra historia local y nacional, nos hablan de dónde venimos y cuáles fueron las ideas que nos conformaron. Todo esto dicho de una forma clara, concisa, amigable, atractiva y relevante.

-Se viene 2020, ¿novedades?

-Habrá muchas. Por un lado, el Museo Beccar Varela inaugurará posiblemente en el otoño El museo de la ciudad, que en varias salas nos contará la historia plural y con muchas voces de San Isidro. Una tarea que involucra a institutos históricos de los distintos barrios y a la gente que generosamente acercó fotos y testimonios. Apuntamos a un guión en el que cada sanisidrense sienta que algo de lo que está ahí lo interpela de manera directa y es parte de su propia historia, y también a que conozca todas las otras historias y la enorme diversidad de la gente que conforma esta comunidad.

Otra novedad será del Museo de Juguete, Boulogne, que a tono con el corso que se realizará en esa ciudad el 22 de febrero, trabajará durante el verano sobre la idea del Carnaval con la colaboración de un especialista, Coco Romero. “Vamos a indagar en el concepto del Carnaval como fiesta patrimonial y de transmisión de generación en generación. En ese sentido, el museo tiene un papel central a cumplir porque una de sus metas es promover justamente el intercambio intergeneracional a través del juego y lo lúdico”.

Pero el presente del museo es una muestra que podrá visitarse en el verano basada en una investigación del Programa Comunidad de esta institución que rescató la historia del hogar de niños y niñas que funcionaba en el actual museo. Una historia que la gran mayoría de la gente desconoce. “Fue un trabajo que abordó el punto de vista de los objetos, las fotografías y los testimonios de niños y niñas que allí vivieron y hoy son adultos. Los relatos son conmovedores y están lejos de la idea del orfanato de Oliver Twist, de Dickens. Hay muchas emociones que se mezclan, ideas que se enfrentan y, sobre todo, vidas muy interesantes por descubrir”, asegura la subsecretaria.

Vuelta de página, Leer también traerá sorpresas bajo la solapa. Las que se puede adelantar, la presencia de tres invitados internacionales de lujo, entre ellos una prestigiosísima autora española, y el especial énfasis que la próxima edición pondrá en los niños. Además, el tema 2020 será el amor, los amores o el desamor y siguen…

Jaureguiberry dice que para el año entrante espera, sobre todo, que las nuevas ideas se completen, se concreten y conviertan en modelos efectivos para que la gente siga encontrándose, como ocurre cada año en los festivales Puertas del Bajo y Puertas Adentro, cuando los artistas, durante un fin de semana, abren al público sus casas y talleres (medio centenar en cada evento). Y todo lo que pasa allí adentro es bueno.

“Esto también tiene que ver con el excelente desempeño de otras áreas del gobierno municipal, Seguridad, Tránsito, Espacio Público, Legal y Técnica, y otras. Son festivales muy complejos, con mucha logística, que involucran a una gran cantidad de artistas y a muchísima gente. Para que todo funcione tan aceitadamente -dice convencida- es evidente que detrás hay un gran liderazgo del intendente Gustavo Posse y un concepto de ciudad muy claro”.

Al cierre de la entrevista, Jaureguiberry habla de momentos impactantes, que brillan mucho y se transforman en maravillosos e inolvidables fotogramas, pero sobre todo rescata el compromiso de un gobierno que cincha para el mismo lado, de los artistas, del público y de todos los actores sociales, desde el cura que presta la iglesia y el colegio que cede el salón y hasta el club que abre el gimnasio para una obra de teatro.

“Es enorme la cantidad de gente que se compromete para que todo esto ocurra, pero para que ocurra no exactamente como ellos o nosotros queremos. Lo realmente valioso es que ocurra. Sin duda –afirma Jaureguiberry-, la tarea más trabajosa de la gestión es lograr que toda esa gente se ponga de acuerdo. En la Argentina del discurso público bombástico, picante y filoso, nosotros preferimos transitar por otra autopista, la del compromiso y del acuerdo aún en las diferencias.”