El ciclo fue organizado por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, en Casa Museo Alfaro

Un cierre perfecto con Hombre de la esquina rosada y la mirada certera de Martín Kohan, un apasionado y estudioso de la obra de Jorge Luis Borges. Así, este escritor y una veintena de participantes, en torno de este cuento, animaron el sábado pasado el último encuentro del ciclo Workshops de Letras 2019, organizado por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro.

Tres horas, de 14 a 17, en la Casa Museo Alfaro, Ituzaingó 557, San Isidro, en las que Kohan desmenuzó la trágica historia de Francisco Real y Rosendo Juárez en el salón de Julia, donde no faltaban, músicantes, güen beberaje y compañeras resistentes pal baile.

“Es un lujo haber tenido en San Isidro a escritores de primer nivel, como Iosi Havilio, Daniel Riera, Federico Falco, Anahí Berneri, Josefina Licitra, Romina Paula, Luciano Lamberti y tantos otros. Y también a muchísimos participantes que en estos tres años han adquirido las herramientas para iniciarse o seguir transitando la compleja y fascinante tarea de escribir”, expresó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro sobre el ciclo coordinado por la escritora Camila Fabbri.

Narra el otro fue el nombre del taller. Un título que se explica al ahondar en el cuento, en el que un narrador cuenta la noche de baile y alcohol en la que Real enfrenta a Juárez, dos con fama de guapos, para medir supuestas hombrías.

“Borges subraya en este cuento la mediación, un espacio de pacto en el que el que vive la experiencia narra para que otro escriba. Le narra a un colectivo y a un letrado (Borges) que no vivió esa experiencia que será escrita. Borges escritor necesita de la mediación. Para él, y para mí –dijo Kohan- la literatura es la mediación, como ocurre en El Cautivo, cuento lo que me contaron. Frente al modelo Viví algo y lo escribo, Borges plantea algo prodigioso, una capa más: alguien vivió la experiencia y se la cuenta a un otro ajeno a la experiencia para que la escriba”.

El autor de las novelas La pérdida de Laura, Dos veces junio y Museo de la revolución, entre otras, habló del disimulo como el principio constructivo de todo el cuento. Un narrador inmerso en la historia, pero que nadie tiene en cuenta. Y citó: Jui orillando la paré hasta salir; Haciéndome el chiquito, me entreveré en el montón. “Nadie lo ve, es un estorbo. Ni siquiera nosotros, los lectores, lo tenemos en cuenta. Es la genialidad de Borges. Un narrador que narra como si fuera otro, como si fuera lateral a la historia y, sin embargo, en el final nos damos cuenta de que es central”.

“¿Qué pasa con esta narración en la que lo más sustancial no está narrado?”, preguntó el escritor a los 25 participantes. “El asesinato no está narrado, está silenciado en un punto y aparte, y cuando el narrador lo refiere lo hace en tercera persona, Yo pensé que no le había temblado el pulso al que lo arregló (lo mató). Ninguna narración del acto de matar podría tener la intensidad que tiene la omisión. Todo el cuento está construido en base del fuera de escena, incluido el asesinato, como en la tragedia griega”.

Con igual entusiasmo que mostró para hablar del traspaso de la voz popular a la letra que fundó el género gauchesco y, con él, la constitución de lo imaginario de lo nacional y popular en la cultura argentina, Kohan habló de la tercera persona de Maradona. “¡El periodismo le pregunta en tercera!”, dijo sonriente para luego aseverar que “a diferencia de la novela, que tiene relleno, en el cuento todo es significativo, todo tiene función, hasta el menor detalle”.

Y cerró recordando la escena de una película en la que hizo de escritor, rodada en Chacabuco. Madrugada y un perro que, fuera de libreto, se cruza delante de todos y de la cámara, y abre el debate.

“Los realistas del equipo decían: No es un problema. Del lado de la significación, el mío, decían: Esto es cine, no realidad y si pasa un perro, algo tiene que pasar con ese perro. Rodamos otra vez, porque lo que prima no es el principio de la realidad, sino el dispositivo de significación de una obra artística. El arte no es como la realidad, por eso el que narra es otro. ¿Escribir para ser uno mismo otra vez?…, prefiero no ser yo”.

San Isidro, 8 de octubre de 2019