Cine y Música

Cerró el Festival de Cine y Música de San Isidro, que en cuatro veladas inolvidables convocó a joyas del cine mudo musicalizadas en vivo por artistas de vanguardia

Se realizó del 13 al 16 de noviembre, a las 20.30, gratis y en los jardines del Museo Pueyrredón

Estrellas del cine mudo en pantalla y músicos desafiantes en escena. Hablamos del Festival de Cine y Música de San Isidro, que anoche cerró su XII edición con tres cortos de Charles Chaplin musicalizados por Eliana Liuni, que en los jardines del Museo Pueyrredón acompañó con su batería de instrumentos cada una de las escenas de un clásico del ciclo. Organizó la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, junto con la Fundación Cinemateca Argentina (FCA), y el apoyo del Grupo Asegurador La Segunda.

Un festival que convocó a más de 5000 mil espectadores y ofreció desde el miércoles pasado cuatro veladas gratis donde el patrimonio audiovisual universal se fundió con música de vanguardia y en un entorno, la casona de Rivera Indarte 48, Acassuso, donde historia de la Patria se escribió con mayúsculas.

“Como siempre, esta edición fue una gran apuesta al reunir músicos contemporáneos y vanguardistas con cineastas e intérpretes del siglo XX que asombraron en su tiempo, y siguen haciéndolo, con un cine que, sin duda, nació moderno. Una cita de experimentación artística que el público acompañó y disfrutó. Algo que nos llena de orgullo y alegría, porque así crecemos juntos”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

Con música escrita sólo para la ocasión, que no se graba ni se distribuye, y en un ambiente distendido, que invitó a llegar en bermudas, ojotas y bicicleta, el ciclo arrancó con Buster Keaton luchando contra viento y marea en El héroe del río (1928), bajo la música de la Antigua Jazz Band, entre Ellington, Joe K. Oliver y Fletcher Henderson, y siguió el jueves con los cortos El amante de la luna (1905), Fatty y Mabel a la deriva (1916), tan a la deriva que su cama de luna de miel terminó en medio del mar, Marido y mujer van en Tandem (1908) y Ted pisa el acelerador (1917) con la genial Gloria Swanson. Todos musicalizados por Marcelo Katz, un experto en la materia que alternó el piano con sintetizadores y efectos especiales, sonidos guturales y de botellas de vidrio colgadas, y hasta se puso un casco en varias escenas en las que las bicicletas chocaban sin pausa, a tono con el aire de comedia de esta edición.

El sello argentino, el viernes, fue un viaje en la pantalla y en la música. Ese día, los hermanos Adán y Andrés Stoessel volvieron a subirse a su Chevrolet 1928 para mostrarnos en Expedición Argentina Stoessel su travesía entre Buenos Aires y Nueva York. Los acordes fueron de Soneros del Calamaní, que echaron mano a jaranas (de cuerdas y mejicano), percusión afroamericana, marima de chonta (del pacífico colombiano) y otros instrumentos de América latina, matizados por la especial voz de Teresa Fiorenza.

“Muy felices de nuestra segunda vez en el festival, que representa todo un desafío”, comentó Nicolás Kühnert, de Soneros del Calamaní, antes de subir al escenario y de que una versión impecable y restaurada en 4k metiera de lleno a la platea en esa increíble aventura de 32.000 kilómetros y dos años.

“Es un orgullo que en nuestro país haya un festival así, de altísimo nivel, y que además trata tan bien a los artistas que siempre dan ganas de quedarse”, sostuvo anoche Eliana Liuni antes de tomar saxo, clarinete, armónica, percusión, sonidos fx, batería electrónica, loop y otros instrumentos para musicalizar, junto a Francisco Casares (voz y guitarra), al entrañable hombre de galera, bigotes y andar de pingüino en tres cortos sin pausa, Carlitos cambalachero (1916), Carlitos tramoyista (1916) y La calle de la paz (1917).

“Abarcamos tres décadas con películas de una modernidad en el lenguaje y en la comicidad que la gente disfrutó muchísimo, sumado a músicos en escena que hicieron un trabajo extraordinario y a un clima que acompañó del mejor modo. Una edición muy especial, ya que también festejamos, y a pura risa, los 70 años de nuestra fundación”, dijo Marcela Cassinellipresidenta de la FCA.

“Nos encantaron los tres cortos, un cine sin edad, y la música nos pareció genial. Vamos a volver”, aseguraron Luna López Cruz (23) y Lucio González (20), antes de dejar el museo y en su debut en el ciclo.

Un ciclo de músicos que rasparon tablas y apelaron a sonidos guturales, que hicieron sonar sintetizadores, gongs, instrumentos no convencionales y programaciones sonoras, y de un cine de tatarabuelos que cautivó en San Isidro a varias generaciones, incluida la que nació con la tablet bajo el brazo, para dejar claro que el arte, cuando es de calidad, no tiene fecha de vencimiento.

San Isidro, 17 de noviembre de 2019

https://www.faastpharmacy.com