Artistas en cuarentena: ocho preguntas para conocer un poco más a nuestros creadores

Inclasificable, innovador, desafiante. Marcelo Katz sorprende y estira los límites de los sonidos, casi siempre al piano, su instrumento, con el que arregla, compone y se expresa de manera más cabal. Algo que los habitúes del Festival de Cine y Música de San Isidro, de la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, conocen muy bien. Es que Katz, con más de diez presentaciones, muchas de ellas con su grupo Mudos por el celuloide, es (afortunadamente) figura repetida de este ciclo de cine mudo y música en vivo compuesta especialmente para la ocasión. Una modalidad en la que se inició en 2006 para convertirse en un verdadero pionero y maestro en la Argentina.

Sin embargo, Marcelo es mucho más que eso. Realizó junto a Leo Masliah el espectáculo Sin Palabras, tocó en el Ciclo de Música Contemporánea del Teatro San Martin y del CTC del Teatro Colón, fue acompañante de Ignacio Copani, pianista y arreglador de la Porteña Jazz Band, y coarreglador y codirector del ensamble 100 años de Ginastera, comisionado por el Ministerio de Cultura de la Nación para tocar las obras de ese gran maestro junto a la cantante Ligia Piro. También compuso obras para música de cámara, y para obras de danza y teatro, como Las criadas, de Jean Jenet, en el Teatro Alvear, y Tarascones, en el Teatro Nacional Cervantes.

En Satidonio, una obra-concierto con funciones hasta febrero pasado y que iba a estrenar sala nueva cuando pasó lo que pasó, Marcelo se le animó por primera vez a la actuación sobre un escenario en la piel del pianista francés Erik Satie. A su lado, el actor Damián Dreizik encarnando al escritor porteño Macedonio Fernández, y entre ambos un diálogo de dos personajes del siglo XIX que nunca se conocieron y ahora, en el siglo XXI, se abren al arte, la literatura, la música, la vida y la muerte.

Pero en San Isidro, Katz está íntimamente ligado al ciclo Cine y Música, donde cada año surgen nuevas obras de arte a partir de la fusión de una película muda antigua con un lenguaje musical contemporáneo, y donde Katz alterna el piano y teclados con sintetizadores y efectos especiales, golpea y sopla botellas de vidrio, hace sonidos guturales, a modo de guiños de humor, y hasta metió en su X edición, en 2018, medio cuerpo dentro de su piano para tocar con tanza de pesca las cuerdas internas del instrumento mientras que en la pantalla del Museo Pueyrredón aparecía la eterna Los muelles de Nueva York, de Josef von Sternberg (1928), entre amores marineros, tabernas y pensiones de mala muerte.

– ¿El momento tan especial que estamos atravesando impulsa o desactiva tu faceta creativa?

– Ambas posibilidades, desactiva e impulsa de forma simultánea. Yo venía trabajando creativamente en algunas direcciones que por ahora no son posibles y esa misma imposibilidad habilitó otras que no encontraban su momento o su oportunidad para desarrollarse.

– ¿Surgió alguna canción /boceto/proyecto durante la cuarentena? Si no fue así, ¿qué tipo de canción te gustaría plasmar o comenzar a plasmar en estos momentos?

– Por la inercia del trabajo que venía realizando surgieron muchas composiciones, puntualmente para un cuarteto de dos clarinetes bajos, bandoneón y piano. Así pude completar la cantidad de temas que había proyectado. Luego, ante la imposibilidad de ensayar, siendo que es un material nuevo y necesita de mucho trabajo de ensayo y maceración, lo dejé en pausa. Entonces, en este tiempo de quietud y soledad aparecieron dos nuevos proyectos. Por un lado, empecé a componer piezas para un CD de piano solo, algo que no hice aún y que recién ahora comienzo a sentir la necesidad de concretar. Por otro lado, iniciamos un proyecto con mi hermano, Fernando, que es artista plástico. Se trata de una serie de videos, animaciones de dibujos, pinturas, collages y esculturas suyas con músicas mías, algunas ya existentes y otras nuevas hechas especialmente para esta iniciativa. El 3 de mayo pasado comenzamos a subir una de estas obras por día en Facebook e Instagram, y estamos muy contentos del proceso iniciado y de los resultados.

– ¿Algún libro, película, canción, pintura u hecho artístico que sintetice o nos pueda ayudar a comprender (transitar) este momento?

– No sé, es algo nunca vivido. Me recuerda a los climas y situaciones de las novelas de Philip K. Dick.

– En las redes sociales surgió infinidad de material artístico que toma la pandemia y la cuarentena como eje central, desde canciones y concursos literarios y de dramaturgia hasta muestras de artes plásticas, ¿Le prestás atención a esta movida?

Sigo producciones artísticas por Internet, pero no necesariamente vinculadas con la temática de la pandemia. Lo que sí está claro es que al cerrase tantos lugares, la Web ha funcionado como espacio contenedor y difusor de una cantidad fabulosa de obra.

– Museos, cine, galerías de arte, recitales, teatro, todo virtual y pantallas de por medio ¿Qué te sugiere?

– Me sugiere que indefectiblemente, al igual que con la creación de la imprenta, estamos viviendo un cambio en la comunicación humana, algo que venía produciéndose pero que por esta situación de la pandemia y la cuarentena se aceleró de manera exponencial.

– ¿Tu lugar favorito en estos días en tu casa?

– Mi estudio, con mi piano, mi computadora y mis libros.

– ¿Este tiempo contribuyó a pensarte como músico?

– Sí, esta desconfiguración de la vida como la conocíamos me ha hecho repensarme como músico y como persona. Como artista reconozco dos nortes. Uno interno lleno de aquellas músicas y músicos que admiré y admiro, que me formaron de algún modo y que crearon un paradigma interno que busco desarrollar constantemente, y otro norte externo, el de trabajar como músico en ésta época y buscar espacios para desarrollarme. Esto último se desvaneció y no sabemos cómo va a seguir. Frente a esto vuelvo a estar mucho más con mi adentro, a revisar deseos y proyectos que a lo mejor quedaron postergados en el anterior devenir cotidiano.

– De esta, ¿saldrá una sociedad peor, igual o mejor?

– Todo eso, peor, igual y mejor. Están dadas todas las posibilidades, y no creo que se defina por una sola.