Organizó la Subsecretaría General de Cultura, con apoyo del Grupo La Segunda y entrada gratis

 

Ni el viento ni las bajas temperaturas, que sorprendieron a más de uno, impidieron que las 2500 personas que anoche se acercaron al atrio de la catedral de San Isidro, en Libertador 16.200, disfrutaran a pleno del Concierto Villancicos de Navidad. Una velada organizada por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro con el apoyo del Grupo Asegurador La Segunda y entrada gratuita, que reunió a la Orquesta Sinfónica Juvenil y la Orquesta Escuela, ambas de San Isidro, cuatro coros y destacados solistas en un repertorio que fue de la 9° Sinfonía de Beethoven a tradicionales villancicos.

“Fue una verdadera fiesta con muchísimos vecinos y familias en la Plaza Mitre, que nos compromete a seguir profundizando el encuentro y la convivencia en un marco en el que siempre, más allá de las diferencias, debe primar el diálogo.  Es la única forma de construir un país mejor”, expresó Gustavo Posse, intendente de San Isidro.

La velada fue animada por las dos orquestas de San Isidro a las que desde el último y cuarto movimiento de la 9°, el más conocido, y hasta el cierre se sumaron las voces del Coro Polifónico de la Catedral de La Plata, del Coro de la Universidad de Lanús, del Coro Ensamble San Francisco de Asís y de Vocal Cantares del Parque, con Andrés Bugallo y Javier Pautasso como maestros preparadores, además de los solistas Walter Schwarz (bajo), Darío Leoncini (tenor), Laura Domínguez (mezzo) y Paula Bresci Raña (soprano).

“Despedir el año, tranquilizar los corazones, recordar las razones por las que estamos en este mundo y seguir transitando por el arte, donde se ponen en juego lo que nos constituye como humanos, es parte central de este concierto. Esta vez, con músicos muy jóvenes y formados con nosotros, quienes junto a muchos otros artistas nos ayudaron a lo largo de este año lleno de público, arte y alegría a seguir construyendo comunidad”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, antes del inicio del concierto.

“En un contexto tan difícil y duro como el de este año necesitamos de gente que nos ayude a contemplar, orar y conectar íntimamente con lo espiritual, la belleza y el arte”, expresó el cura Carlos Avellaneda, párroco de la catedral, ante un público de variada edad, con mucha gente joven y hasta niños que disfrutaron a la par de todos de la casi hora y media de concierto, bajo la dirección musical del maestro Ramiro Soto Monllor.

Un concierto con poco más de 150 artistas en escena, que fue seguido con mucha expectativa, hizo levantar los celulares en modo video en varios pasajes y acercó a las escalinatas del atrio a una veintena de chicos con ganas de estar un poco más cerca de los protagonistas. Y si el final de la 9° encontró a más de uno conmovido, los villancicos no se quedaron atrás con cuatro clásicos que todos reconocieron fácilmente, Jingle bells, The first Noel, Adeste fideles y Noche de paz.

“La novena es una sinfonía coral enorme, la obra cumbre de Beethoven, que requiere de un gran compromiso técnico y artístico. Yo creo que fue la mejor manera de terminar el año, con un canto a la vida, la unión y la hermandad. Fue un poco difícil por el viento y la amenaza de lluvia, pero ganamos, salimos todos conmovidos, artistas y público”, expresó Soto Monllor, vecino de Martínez y director de la Orquesta Sinfónica Juvenil de San Isidro.

Cabe decir que esta agrupación, que depende de la Fundación para el Desarrollo de las Artes Musicales, una entidad sin fines de lucro presidida ad honorem por Martha Sfriso (fudam.org/sinfónica), está becada por el municipio de San Isidro y surgió para darles a los alumnos avanzados de la Orquesta Escuela, en el Bajo Boulogne, la posibilidad de continuar con la actividad musical de un modo profesional dentro de la propia comuna.

“Nos gustó mucho, un gran concierto”, comentó Fernando Campioni (22), de Olivos, que llegó con dos amigos y estudia piano en el UNA. “¿Qué te podemos decir?…, maravilloso”, coincidieron Graciela Rodríguez y Susana Iotti, dos amigas de Villa Adelina que llegaron a la Plaza Mitre con sus banquitos desplegables y se fueron con el alma llena.

San Isidro, 19 de diciembre de 2018