Christian Schwarz, moderador de la lectura en Twitter del Facundo, lanzada por el Museo Pueyrredón

Christian Schwarz es doctor en Sociología, licenciado en Ciencias Políticas, da clases en las carreras de Periodismo y Publicidad de la UCA, tiene sangre alemana por el lado paterno y raíces del Norte argentino por el otro. Vivió en Olivos y luego en el porteño barrio de Belgrano hasta que conoció a una sanisidrense que hace diez años lo trajo (si vale el término) para estos pagos. Desde el 15 de septiembre, en las sombras que empiezan a dejar de ser, modera la lectura en Twitter del Facundo, una iniciativa del Museo Pueyrredón en el marco de Viajeros en el tiempo. Ignacio Ezcurra y la tradición de la crónica, una muestra que entabla un dialogo armonioso con su colección permanente, fue posible con la colaboración del diario La Nación y el auspicio del Grupo Asegurador La Segunda.

“El Facundo fue una elección de Eleonora [Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro]. Estábamos en una reunión social, salió el tema y me dio 48 horas para pensarlo y decidirlo. Y acá estamos”, dice Schwarz mientras se acomoda en el sillón de una bar céntrico de San Isidro.

“No hay museos o instituciones oficiales del país que hayan realizado lecturas colectivas en Twitter, y qué un museo histórico como el Pueyrredón, asociado a una potente marca de prestigio, eche mano a tecnologías del siglo XXI para romper barreras geográficas y culturales es fantástico.

En tiempos de virulencia en las redes sociales, curiosamente o no, la lectura en @MuseoPueyrredon con la etiqueta #Facundo2018 no ha generado polémicas desmedidas y si llegan críticas a Sarmiento, llegan en boca de Juan Bautista Alberdi, por ejemplo, su acérrimo enemigo u adversario político, pero en términos corteses y casi de salón. Una conversación sin fronteras que ayer, por ejemplo, sumó a una argentina que vive en Canadá y desde los inicios contó con un chileno que es ingeniero civil, fanático de la astronomía y la literatura.

“Twitter es una red compleja, estoy como el conquistador español llegando al medio del Amazonas, hay mapas, referencias, pero se va experimentando y haciendo sobre la marcha. Afortunadamente el público que está participando es muy sutil, respetuoso y hasta escolástico. Un público de más de 35 años, interesado y conocedor del Facundo”.

Viajeros… en el Pueyrredón es un fascinante recorrido visual y escrito por la crónica del siglo XVIII al XX, un marco en el que el Facundo ingresa sin pedir permiso. “Es el libro que inaugura la crónica en la Argentina, esa mezcla difusa entre texto periodístico y sociológico, historia, panfleto político, novela. En ese sentido, Sarmiento fue un adelantado -asegura Schwarz-, cruzó todos los géneros, es el cronista en el tiempo, el viajero permanente”.

La lectura comenzó el 15 de septiembre con dos semanas de introducción en la que aparecieron otros textos del Maestro de la Patria y también fragmentos de uno de los historiadores más importantes del país, José Luis Romero. Fue el modo de calentar el terreno para el sábado 29 de ese mes, cuando el Facundo debutó en las redes. De ahí en más, la espontaneidad propia del formato, desde sorprendentes asociaciones con Tolkien y El señor de los Anillos, vinculaciones con El Quijote, ilustraciones de Molina Campos y fotos de fragmentos con palabras remarcadas y conceptos subrayados a más no poder.

Hay un trabajo muy profundo en muchos de los participantes que publican hasta día por medio. ¿En qué momentos se producen más tuits?, es muy variable. A priori, uno puede pensar que un domingo de Boca-River nadie va a estar pensando en postear algo, sin embargo, hubo una seguidilla intensa e interesante”.

Las lecturas colectivas en la red sinónimo de vértigo y brevedad comenzaron el 31 de diciembre de 2017 con una iniciativa del docente argentino Pablo Maurette que tomó como punto de partida La Divina Comedia. Le siguieron otros clásicos, como La Iliada, El Quijote y otros. Pero el Facundo, escrito en 1845, en su exilio en Chile, y publicado en la prensa de ese país por entregas, es nuestro, y de todos.

“Acabamos de terminar el capitulo dos, el que describe y clasifica al gaucho: el rastreador, el baqueano, el cantor y el malo. Hay una carta de Sarmiento a Mitre en la que le dice: No ahorre sangre de gaucho. Sin embargo, él tenía una sensación ambivalente respecto del gaucho, de algún modo sentía por ellos cierta admiración, incluso por el gaucho malo. Sarmiento se auto titula El gaucho malo de la prensa, el que anda con facón, pero no mata, hiere con la pluma. El usa la pluma como espada y Facundo es su espada”.

“En los posteos empiezan a surgir cuestiones vinculadas con su personalidad pasional, binaria, de blanco o negro, de Civilización o Barbarie. Pero también con su ambivalencia. Sarmiento asocia al gaucho malo con el caudillo, pero él también se siente un caudillo, nace de esa misma matriz… Considera a Quiroga un ser despreciable, pero lo admira, lo elige como oponente. Para Sarmiento no era un caudillo más. Algo similar le ocurría con el país naciente, frustración y desprecio por el atraso que venía, y admiración y amor para intentar modificarlo. El que tiene una relación de amor-odio con Sarmiento es el que lo está comprendiendo del mejor modo.

“En el capítulo cuatro hace una descripción de la breve historia argentina, apenas 35 años. Y habla del proceso que llama La doble revolución, la primera, en 1810, contra los españoles, y la otra, en 1820, la de la campaña, la del gauchaje y los estancieros, contra la elite de la ciudad”.

Schwarz bebe lo que queda del café y sostiene que el Facundo es el texto que más expresa sobre la Argentina. Habla de las relecturas, la de Ricardo Rojas, Leopoldo Lugones, Borges y Piglia, y vuelve a Borges, al momento en el que autor de El Aleph afirma que fue un error haber tomado el Martín Fierro como texto base, porque ese lugar debería ser ocupado por el Facundo.

Los números de la iniciativa hablan de 1531 seguidores, 333 tuits, 134 mil impresiones y 3842 visitas al perfil, y tendencia en franca alza. Dos capítulos por semana y cuatro posteos suyos por día, que incluyeron pinturas del siglo XIX de Prilidiano Pueyrredón y Bernaldo de Quirós y algunas crónicas de Emeric Essex Vidal, el marino inglés que también aparece en Viajeros… ¿El domingo?, día libre para que todos se empachen sin moderador de por medio.

Si bien el cierre será el 1 de diciembre con una charla abierta en el museo, a cargo de Karina Galperín, doctora en Letras por la Universidad de Harvard y profesora de la Universidad Torcuato Di Tella, aún queda mucho por delante.

“La gente le saca fotos a su libro y lo postea, lo muestra con orgullo. Hay una especie de sana competencia por quien tiene la edición más original o antigua… No lo compraron, lo rescataron, estaba en el último estante de la biblioteca o lo buscaron en lo del tío. El Facundo está en las casas”, asegura Schwarz, que hace pocos días lanzó una especie de encuesta para ver con qué gaucho se identificaban más los participantes. Ganó el baqueano vaya a saber por qué.

Y mientras lucubra si lanza otra pregunta, bastante más polémica (¿Quién mató a Quiroga?), el moderador se alegra porque hasta el momento no han aflorado usuarios o comentarios que lo hayan llevado a indeseados bloqueos por contenido inapropiado. “Si bien hay diferencias, a todos nos anima el deseo de compartir, intercambiar ideas. Tenía miedo de que en algún momento apareciera el gaucho malo, el gaucho tuitero, pero por ahora no pasó”, asegura sonriente antes de irse.

+ Viajeros en el tiempo puede visitarse hasta el 9 de diciembre, los martes y jueves, de 10 a 18, y los fines de semana, de 14 a 18. Los fines de semana de noviembre a febrero, el museo abre de 15 a 19. En Rivera Indarte 48, Acassuso. Entrada gratuita.

Más información: http://sanisidrocultura.org/cultura-muestra-viajeros-en-el-tiempo/