Organiza la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro. Inscripción abierta. Cupo limitado

No se lo propusieron, pero así se dio. La fecha de octubre del ciclo Workshops de Letras en Casa Museo Alfaro, organizado por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, tuvo a todas mujeres en torno a la mesa coordinada por la destacada escritora Fernanda García Lao, quien dio las pistas necesarias para que cada una saque la mejor versión de su cuento.

Fue el sábado pasado, de 14 a 17, en la casona de Ituzaingó 557, en el casco histórico de esta ciudad, en la que las participantes ingresaron con un cuento propio bajo el brazo y de hasta cinco carillas siguiendo la consigna de Clínica de corrección de cuentos. Un cuento que varios días antes había llegado a la cuenta de correo electrónico de García Lao.

“Tu cuento está muy bien narrado, es una buena historia, pero eso de la gasolinera me hizo un ruido atroz. Acá no existen gasolineras”, se despachó la autora del libro de cuentos Cómo usar un cuchillo, que también transitó por la novela con Muerta de hambre (Premio del Fondo Nacional de las artes), La piel dura, La perfecta otra cosa, Fuera de la jaula, Vagabundas (Finalista del Premio Internacional de Novela Letras Sur) y Nación vacuna.

La temida adjetivación ocupó otro tramo del taller. García Lao dio una regla clave a su criterio: para iluminar un objeto, se debe oscurecer todo lo que está a su alrededor. “En la escritura es igual, confíen en que el sustantivo es poseedor de la fuerza suficiente. El adjetivo -aseguró- no premia la frase de sentido, tiene que aparecer como una perla”.

La lectura y relectura en voz alta fue una constante. Leyeron las alumnas y leyó ella: “Las narices aplastadas y las bocas abiertas ensuciaban los vidrios con moco y saliva…. Bueno, en este párrafo cada vez que viene un sustantivo lo hace acompañado por un adjetivo ¿Y si le ponemos las narices y las bocas abiertas?… Y después elegí uno, con moco o con saliva. Si escribís En el vidrio quedaron sus mocos te aseguró que no se me olvida más”, aseguró.

La elección del punto de vista y la fonética también aparecieron para interrumpir las lecturas, como cuando alguien leyó dislocado y distorsionado. “El cuento hay que entenderlo con más de un sentido y estamos confiando todo en uno solo, la vista. Incorporen el oído para encontrarle el ritmo. Si los cuentos se pudieran tocar serian geniales, porque encontraríamos su forma. El oído viene a cumplir esa función”, sostuvo.

También le sugirió a otra participante eliminar el de repente (“si lo sacas nadie lo va a extrañar”, le dijo sonriente) y se detuvo en las bondades de la síntesis y lo breve. “Cuánto más comprimido el tiempo y el espacio, y cuántos menos personajes tengamos, más potente será nuestro cuento. Confíen en que están golpeando bien, directo, no  llenas de pulseras y sortijas, y notarán marcado el anillo en el dedo. ¡Muy bien!, pero no 200 anillos, uno”, sostuvo cerca del final.

“Soy profesora de Letras y enseñó escritura académica, no creativa. Por eso, me vino muy bien este taller serio, dinámico, excelente. Me sugirió potenciar la parte de los sueños y las pesadillas de mi cuento, que estaban en un segundo plano”, dijo Micaela Cameli, que vive y llegó desde las Islas del Tigre.

La porteña Silvina Jamilis desempolvó un cuento fantástico. “Vine muy curiosa y me llevo un montón de tips. No conocía el ciclo, me enteré que termina en noviembre. ¿Sabés quien viene?”, preguntó la diseñadora gráfica.

Ahí va, a anotar: el sábado 10 de noviembre, a las 14, con el periodista, escritor y ventrílocuo Daniel Riera, quien coordinará La anticlase. Algunas ideas sobre la crónica periodística.

+ El costo, $300, incluye una mesa con cosas ricas para comer, beber y seguir compartiendo.

+ Inscripción en workshops@sanisidro.gov.ar

San Isidro, 16 de octubre de 2018