Artistas en cuarentena: ocho preguntas para conocer un poco más a nuestros creadores

Está considerado como uno de los diez mejores muralistas del mundo. A los diez años ya andaba con las pinturas a cuestas. Primero en las paredes de su cuarto, luego en las de sus amigos y, finalmente, en las de la calle. Desde entonces, nunca más se detuvo. Creció, claro, y su arte trascendió largamente Caseros, el barrio de la infancia. Hoy su obra puede verse en el espacio público de la Ciudad de Buenos Aires, como El Muro de la Memoria (AMIA), en plazas, estaciones de subte, fachadas y laterales de edificios, debajo de puentes. Figuras geométricas y figurativas, y también personajes populares como Isabel Sarli, Ernesto Sábato y Carlos Tévez, entre otros, a quien llevó para siempre a un enorme paredón de Fuerte Apache.

Martín nació en marzo de 1981, estudió Gestión de Arte y Cultura en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, donde luego dictó cursos de Muralismo. Un urbano porteño, pero también un ciudadano del mundo con murales en Inglaterra, Australia, España, Bélgica, Estados Unidos, Islas Canarias, Rusia, Estonia, Malasia y muchos otros sitios. Otros como San Isidro.

Es que en septiembre de 2019, Martín le dio las últimas pinceladas al mural del túnel de la avenida Sarratea, que desde abajo espía las ruedas de los trenes del ferrocarril Belgrano Norte. Un trabajo encomendado por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro que está dentro de un ambicioso plan en el espacio público que incluyó la intervención de otros cuatro pasos bajo nivel, en manos de igual número de artistas urbanos de reconocida trayectoria, y que corre en paralelo con otra iniciativa oficial vinculada con el emplazamiento de esculturas en lugares estratégicos que embellecen, refuerzan las identidades locales y contribuyen a repensar las ciudades.

Allí, donde Boulogne se codea con el vecino partido de San Martín, aparece esta última obra, una composición geométrica y abstracta de unos 300 metros de largo, con ritmos que evocan los estratos de la tierra. Colores al látex acrílico, entre verdes, marrones, algo de negro, rosa y algunas notas estridentes que, desde los autos en movimiento, generan una interesante sensación de recorrida y pasaje.

-¿El momento tan especial que estamos atravesando impulsa o desactiva tu faceta creativa?

-Definitivamente la impulsa. Creo que el combustible de la creatividad es la crisis y cuando hablo de crisis no me refiero a la tragedia o el mal, sino del estado de reseteo. Estamos configurados para hacer lo que nos gusta, trabajar en nuestra profesión, oficio. Eso se naturaliza y, de algún modo, nos aglutina, pero cuando se produce un cambio drástico como el que estamos viviendo, uno se ve obligado a resetearse para afrontar lo nuevo. Ahí es cuando se dispara un aluvión de creatividad que, si estamos atentos y perceptivos, se puede convertir en algo maravilloso.

-¿Surgió alguna obra/boceto/proyecto durante la cuarentena?, de lo contrario, ¿qué tipo de obra te gustaría comenzar a plasmar en estos momentos?

-Como no estoy ni puedo pintar en la calle, en vez de reinventarme o ver de qué manera podía recrear una situación de calle o muralismo en mi casa, me dije: Voy a emprender otro tipo de iniciativas que estando en la calle no podría hacer. Y surgieron proyectos relacionados con las redes sociales, entendiendo que la nueva avenida, la nueva calle, son los vínculos sociales a través de las redes. Así fue que organicé Puerta Cuarenta (@puertacuarenta), un proyecto independiente muy importante junto con curadores y profesionales. Fue un concurso de puertas intervenidas que comenzó el 26 de abril y en dos semanas tuvo a más de 320 artistas que se animaron a intervenir sus espacios creativamente. Ya elegimos a las tres propuestas ganadoras (el jurado lo conformaron el propio Ron, su colega Pum Pum, el curador Elio Kapszuk, el diseñador y artista urbano Tano Verón, y la arquitecta y docente Moira Sanjurjo) y los premios fueron serigrafías firmadas y numeradas. La idea es realizar, cuando sea posible, una muestra física con las puertas reales para que sean testigo de este tiempo vivido. Por otro lado, organicé un Mundial de Chancletas con Medias, que tuvo como premio una pintura y convocó a un montón de gente que mandó sus fotos con su particular look de medias y chancletas. Fue toda una ironía que apelaba al humor. Creo que son proyectos interesantes porque evidencian maneras de seguir vinculándose con gente que está interesada en el arte, pero desde otro lugar.

-¿Libro, película, canción, pintura u hecho artístico que más te parezca que sintetice o nos pueda ayudar a comprender (transitar) este momento?

-Es un retomar, un volver a lo que estaba leyendo años tiempo atrás, incluso cuando era chico. Pensar también en qué músicas estaba escuchado. Estoy tratando de retomar todo eso, volver a la serie Black Mirror, por ejemplo, pero con la óptica y la perspectiva de este tiempo y ver qué pasa.

-¿Cómo pensás que está influyendo e influirá la pandemia al momento de pensar y concretar un hecho cultural?, por lo que se ve en las redes sociales ya  hay mucho material artístico relacionado con este tema.

-La pandemia está acelerando la producción cultural, pese a las limitaciones de la cuarentena. Me parece que todos los actores culturales deben volverse más creativos porque hay una demanda creciente de contenido cultural. La gente está encerrada en sus casas y necesita absorber cultura. En sus casas y en crisis, encontrándose con un tiempo nuevo que no es un tiempo vinculado a la producción, sino a pasar el rato. Empieza a cocinar, a preguntarse sobre libros de cocina, de literatura, ve más películas y se acerca a todo tipo de productos culturales. Por otro lado, estamos los artistas que debemos atender esa demanda en alza. Creo que es una oportunidad para sacar cosas nuevas, pese a las restricciones, y que todos estos proyectos embrionarios que hoy están surgiendo pueden potenciarse y convertirse en algo más importante cuando se levanten las limitaciones.

-Museos virtuales, cine virtual, muestras virtuales, recitales virtuales, teatro virtual, pantallas de por medio ¿Qué te sugiere?

-Me aterra un poquito. Soy más analógico. No sé si la virtualidad está tan buena. Tenemos sentidos, piernas, brazos. Somos exploradores, necesitamos desplazarnos, estar en movimiento, cuestiones esenciales del ser humano. Me aterra pensar en eso de estar encerrados y consumir todo detrás de una pantalla. Que lo analógico, en términos de comunicación y difusión de lo producido por los canales convencionales, tenga su versión virtual es otra cuestión. Yo pinto murales ¡Es lo mas analógico que hay! Claro que mis murales se convierten en contenidos digitales que me ayudan un montón en la comunicación, pero pensar en un hecho cultural por el hecho de que tiene que salir como un flechazo exclusivamente por el canal de la comunicación, no me convence. Espero que esto sea solo un momento y que volvamos a ser lo que en realidad somos.

-¿Tu lugar favorito en estos días en tu casa?, ¿por qué?

-Tengo dos. Uno, el estudio que monté en una de las habitaciones que tenía vacía. Yo trabajo en la calle y tengo un galpón donde guardo todo y hago todo el lío que puede hacer un muralista. Al no poder acceder al galpón, me organicé un estudio chiquito en una habitación, que hoy por hoy es mi templito. El otro es la cama. Despertarse a las 12 del mediodía es un lujo que no sé si me lo podría dar de otra manera y en otro contexto.

 -De esta, ¿saldrás mejor artista?

-Toda esta situación pone en crisis a los artistas. Un estado en el que uno explora nuevos rumbos, se vuelve más introspectivo, reflexiona y, por sobre todas las cosas, genera la energía y la motivación necesaria para buscar las respuestas a toda esta incertidumbre. Creo que en situaciones como ésta, en la que los artistas nos vemos muy limitados, lo que compensa es un aumento en la creatividad, el pensar qué puedo hacer en esta situación tan particular. En ese sentido me parece que hay un camino de mejora, porque uno sale de la zona de confort y empieza a trabajar en uno. La búsqueda del artista no es sólo hacer obra, sino realizarse como persona. Son dos caminos que van de la mano. No sé si saldré mucho mejor, pero estoy seguro que estos tiempos van a contribuir a pueda mejorar mis capacidades intelectuales, personales o técnicas.

-De esta, ¿saldrá una sociedad peor, igual o mejor?

-Apuesto a que todo esto mejore a la sociedad. Hoy vemos cosas que teníamos naturalizadas y estaban decididamente mal, y sólo pasaron tres meses. Hubo mucho tiempo para pensar. Espero que esta situación tan particular de todo un mundo reflexionando en sus casas y mirando el mundo desde la ventana genere cambios positivos. Seamos optimistas.