Artistas en cuarentena: ocho preguntas para conocer un poco más a nuestros creadores

Nació en 1937, estudió Arquitectura y su arte atraviesa y entrecruza distintas disciplinas y lenguajes, fotografías, collages, objetos, instalaciones. Realizó muestras individuales en el Museo Nacional de Bellas Artes y en el Centro Cultural Recoleta, y en numerosos galerías de la Argentina y del exterior. Expuso en bienales, museos y salas de Alemania, USA, Holanda, Austria, España, Japón, China, México, Brasil, Inglaterra y otros países. Sus obras han sido incorporadas al acervo del Dallas Museum of Art, Museo de Arte Moderno de Viena, Museo de Arte Contemporáneo de Sarajevo, Colección de Arte Latinoamericano de la Universidad de Essex, Internacional Collage Center de Fulton, Pennsylvania, Colección Willkie Farr & Gallagher, New York, Museo Eduardo Sívori, Universidad de Palermo y Universidad de Tres de Febrero, como también a colecciones privadas en la Argentina, USA y Europa.

Ha sido destacada con más de quince distinciones, como el 1° Premio en el “I Salón Nacional de Tapices”, Buenos Aires (1978 y 1981), el 1° Premio «Cuatro Esculturas Públicas», América ‘92, CAYC, Buenos Aires (1992) y el 1° Premio “Universidad de Palermo”, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires (1996). También fue ternada al Premio Konex a las «100 mejores figuras de las Artes Visuales en Argentina», en 1982 (Tapices) y en 1992 (Arte Textil).

Desde 1967 hasta 2016 vivió en Beccar, donde mantiene su taller de la calle 33 Orientales. Un espacio luminoso que formó parte en varias oportunidades del festival Puertas Adentro, donde exhibió obra y ofreció charlas al público.

-¿El momento tan especial que estamos atravesando impulsa o desactiva tu faceta creativa?

-Mi obra se desarrolla dirigiendo una mirada hacia el mundo que nos rodea y en el que nos ha tocado vivir. Adopta un punto de vista y dialoga con el entorno y su acontecer a través de imágenes. Las particularidades de ese acontecer activan ciertas respuestas y los momentos de intensidad, sin duda, ponen en marcha la necesidad de la obra. Muchas veces comparo la forma de generar la obra como el resultado de una cacería. La presa buscada es algún aspecto de las cosas y situaciones que nos rodean. Una suerte de diálogo con el entorno por medio de la fotografía. La cámara es mi arma y no dejo de llevarla conmigo en la cartera. Si eso no sucede padezco una sensación de «síndrome de abstinencia». Esas fotos engrosan archivos, son miles y se alojan en la computadora divididas meticulosamente en carpetas temáticas. Para cada trabajo nuevo la idea a desarrollar se expresa a través de ellas. Selecciono las que voy a utilizar, se imprimen y ese repertorio, mediante técnicas de collage se traslada a la tela.

-¿Surgió alguna obra /boceto/proyecto durante la cuarentena?, de lo contrario, ¿qué tipo de obra te gustaría plasmar o comenzar a plasmar en estos momentos?

-Estos momentos tan inciertos los estoy viviendo confinada en mi casa y sin posibilidad de acceso al taller. Hace más de dos años nos mudamos a un departamento en Palermo, muy luminoso y de dimensiones más adecuadas a la casa de Beccar, donde nuestros hijos crecieron, que nos había quedado grande cuando ellos partieron. El taller, a cuatro cuadras de aquella casa, es aún mi lugar de trabajo, me ha quedado muy distante y realmente necesito de sus dimensiones amplias para trabajar. Durante el verano elaboré la obra nueva para presentar en ArteBA, que finalmente se realizó online por la cuarentena y ahora me dedico a trabajar en los archivos de fotografía en la computadora, a leer y pensar. En forma paralela, estoy compartiendo esta situación con nuestra hija María que, con un cierto grado de discapacidad cognitiva, viene desarrollando un tipo de arte intuitivo que llamamos Arte Singular y funciona por fuera de los márgenes del sistema consagrado. Estoy muy involucrada en este proyecto de dar visibilidad a estas manifestaciones artísticas que tiene gran apreciación en muchas partes del mundo, pero son poco conocidas en la Argentina, y con ayuda de Mecenazgo se pudo realizar la muestra de Arte Singular en 2019. Fue una sorpresa y un éxito. La segunda etapa será un relevamiento de los artistas del país, momentáneamente suspendido, que recobrará fuerza en cuando sea posible. María tiene una producción diaria fervorosa y potente que comparto todas las noches en mi cuenta de FB personal, que hemos llamado «Dibujos de cuarentena». Es cierto que se trata de un momento incierto y, a veces, angustiante, pero propicio para tomar distancia de los apuros habituales. Un período que me da el tiempo y la posibilidad de reflexión, y rico para elaborar y decantar tanta información que voy recibiendo y obteniendo a través de las redes sociales. Nada específicamente, sino la amalgama de estímulos que no dudo encontrará lugar y modo de manifestarse más adelante.

-¿Libro, película, canción, pintura u hecho artístico que más te parezca que sintetice o nos pueda ayudar a comprender (transitar) este momento?

-Lo que se lee, lo que se relee, lo que comentamos con otros, lo que aparece sin haberse previsto, lo que se encuentra buscando otra cosa, la sorpresa, el hallazgo, los momentos de desasosiego, el desconcierto, los planes rotos, los nuevos, el melting pot que nos ayudará (tal vez) a comprender y producir cambios.

-¿Cómo pensás que está influyendo e influirá la pandemia al momento de pensar y concretar un hecho cultural?, por lo que se ve en las redes sociales ya  hay mucho material artístico relacionado con este tema.

-Todo lo que nos sucede, sin duda, está empezando a tener eco en las producciones culturales. Recién comienza y hay que darle tiempo. El mundo de la cultura es una infatigable caja de resonancia.

-Museos virtuales, cine virtual, muestras virtuales, recitales virtuales, teatro virtual, pantallas de por medio ¿Qué te sugiere?

-El mundo virtual llegó para quedarse, pero ya sabemos que no es todo. El espacio que ocupe, con el tiempo, tendrá que construir un perfil en armonía con otras formas de relacionarse y comunicar. Es difícil predecir qué forma va a adoptar el cambio que indudablemente habrá. La virtualidad, mientras tanto, crece como paradigma y genera nuevos escenarios. Las artes visuales mutarán con las nuevas plataformas. Precisamente, en estos días, en un foro que puso en el tapete esa incógnita, Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes, se refirió a la experiencia sensible considerando que la virtualidad no sustituye la experiencia presencial. A ese equilibrio entre ambas esferas deberíamos apuntar.

-¿Tu lugar favorito en estos días en tu casa?

-El escritorio con todos mis libros, la computadora, el lugar para leer y la luminosidad de las ventanas es un mundo.

 -De esta, ¿saldrás mejor artista?

-De esta, ojalá salga más sabia.

-De esta, ¿saldrá una sociedad peor, igual o mejor?

-De esta, ojalá la humanidad salga tan sabia como para mejorar el mundo que ha estado destruyendo. Testimonios no faltan.