Ciclo Talleres de artistas, los jueves de octubre, a las 19, desde casa y por @sanisidrocultura

Dejar la tardecita del jueves 1 de octubre libre, sentarse frente a la pantalla y meterse de lleno en las indicaciones de Natalia Martínez para dejar su taller con una cortina de acetato lista para ser colgada no parece mala idea. Es la invitación de la primera cita de octubre del ciclo Talleres de artistas, que comenzó en junio y forma parte de la agenda online de la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro. Con acceso gratuito, a las 19, y por el Live @sanisidrocultura.

El desafío, al alcance de todos, incluidos los más chicos, será elaborar una cortina de acetato, que permitirá transformar la luz del sol de cualquier ventana de la casa en distintos colores y formas.

“No es necesario tener conocimiento previo y está invitada gente de todas las edades. Eso sí, los más chicos necesitarán alguna ayuda de sus padres a la hora de pegar las piezas. La cortina, que generará luz de color en el ambiente que sea instalada, será de uso utilitario y medirá 45 x 80 centímetros, aproximadamente”, adelantó Natalia (45), que nació en San Isidro, explora diferentes materiales y va con soltura de la pintura y el dibujo a la escritura.

¿Los materiales? Muy simples y accesibles. Acetatos de colores, tela, tijera, pegamento (éccole), marcador finito y una superficie para pegar entre sí las distintas partes de la cortina.

Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón como profesora nacional de pintura, Natalia participó de talleres dirigidos por Nushi Muntaabski (murales), Juan Doffo (pintura), y Santiago García Uriburu (dibujo y pintura), entre otros, y expuso en forma individual en el Centro Cultural Recoleta, Mi Casa De Brillantina (2014) y Mi Cuarto (2010), en la Galería Domus, en Palacios Galerías (Salta), y en la Galería Isidro Miranda. También participó en muestras colectivas en el país y en Uruguay, sus obras fueron seleccionadas en varios salones nacionales (Arte Visuales y Bordado), y fue parte de los festivales Puertas del Bajo y Puertas Adentro, de la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro.

La arquitectura, el cine y lo relacionado con el esoterismo son parte de los intereses de Natalia, que hace un tiempo fue convocada para hacer el arte del disco 27, de Ciro y los Persas, la tapa del disco Cosecha Vida, de Juan y los que Ríen, un fondo de escenario para Tonolec en medio de las montañas y otro para Dancing Mood, en Mar del Plata.

Una artista que reconoce a Héctor Maranesi y a Ernesto Ballesteros, con quienes hizo Clínicas de obra, como sus maestros más importantes de los últimos años, que admira el arte indígena, sobre todo la cultura Paracas, disfruta del arte medieval y sigue con atención el arte contemporáneo. Y que hasta hora y desde siempre tuvo una irresistible atracción por dibujar, pintar, escribir y leer.

Abuelos con fábrica de bombones, una infancia entre interminables estanterías de cajas y cajas de dulces, una abuela costurera que toda la vida les hizo ropa a ella y a sus dos hermanas mayores, y un abuelo que, en sus ratos libres, tocaba el bandoneón.

“La creación estuvo muy presente, desde chica. Mi mamá, además de ser psicóloga, es restauradora y artista, y mi tía bailarina. Por la rama materna es por dónde, claramente, brota el arte”, sostiene Natalia, que el jueves próximo nos conducirá por las láminas de acetato, sus formas, texturas y sutiles transparencias. 

San Isidro, 28 de septiembre de 2020